La carbonada es el gran guiso chileno de invierno — y con longaniza ahumada artesanal en vez de carne común, el caldo gana una profundidad de sabor que no se logra de otra manera. El humo natural de la longaniza Serrot impregna cada ingrediente.
El secreto está en dorar bien la longaniza al inicio. Ese paso carameliza los jugos de la carne y tiñe el aceite de un color dorado que se convierte en la base de todo el sabor del plato.
Sofríe la base aromática
En una olla grande sofríe la cebolla y el ajo picados en aceite de oliva a fuego medio hasta transparentar. Agrega el tomate picado y cocina 2 minutos.
Dora la longaniza Serrot
Agrega los trozos de longaniza ahumada y dora 3-4 minutos. El aceite se tiñe dorado — no te saltes este paso, es donde está todo el sabor.
Agrega el caldo y las verduras duras
Vierte el agua o caldo y lleva a hervor. Incorpora las zanahorias y el choclo desgranado — estos demoran más en cocinarse. Cocina 10 minutos.
Agrega papas y zapallo
Incorpora las papas en cubos y el zapallo camote. Añade orégano, sal y pimienta. Baja el fuego a medio.
Completa con porotos verdes
A los 20 minutos agrega los porotos verdes o arvejas. Cocina 10 minutos más hasta que todas las verduras estén tiernas pero sin deshacerse.
Sirve y disfruta
Sirve bien caliente en plato hondo con perejil y cilantro fresco picado encima. Acompaña con pan de campo o marraqueta.
El secreto de una carbonada con sabor profundo está en dorar bien la longaniza antes de agregar el caldo. Ese paso carameliza los jugos y le da al guiso ese color dorado y aroma inconfundible. No te lo saltes aunque tengas apuro.
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