Las lentejas con longaniza son uno de los guisos más completos y reconfortantes de la cocina chilena. Las lentejas absorben el ahumado natural de la longaniza Serrot, creando un caldo con sabor profundo y una textura que no se logra con ningún otro ingrediente.
La clave está en dorar bien las rodajas de longaniza antes de agregar el caldo — ese caramelizado es lo que le da el color dorado y el aroma intenso al guiso. Ideal para los días fríos de otoño e invierno en Santiago.
Lava y remoja las lentejas
Lava las lentejas con agua fría y déjalas remojando 30 minutos (opcional pero acelera la cocción). Escurre antes de usar.
Sofríe la base
En una olla grande sofríe la cebolla y el ajo picados en aceite a fuego medio hasta dorar. Agrega el pimentón rojo en cubos y cocina 3 minutos más.
Dora la longaniza Serrot
Incorpora las rodajas de longaniza ahumada y dóralas 3-4 minutos. El aceite toma un color dorado intenso — esa es la base del sabor de todo el guiso.
Agrega zanahoria y lentejas
Incorpora la zanahoria en cubos y las lentejas escurridas. Mezcla bien con el sofrito por 2 minutos.
Cubre con caldo y cocina
Vierte el caldo o agua caliente hasta cubrir. Añade orégano, sal y pimienta. Cocina a fuego medio-bajo 25-30 minutos hasta que las lentejas estén tiernas y el caldo haya espesado.
Sirve bien caliente
Sirve en plato hondo con las rodajas de longaniza encima. Acompaña con pan de campo o marraqueta — el caldo dorado es para mojarlo.
Reserva algunas rodajas de longaniza enteras y ponlas encima del plato al servir — presentación más impactante y el primer bocado es pura longaniza ahumada. El pan es obligatorio para aprovechar el caldo dorado que deja la longaniza.
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